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ESPUMILLÓN Y RAMA DE CANELA
Navidades de entonces. Había en las Navidades un frío muy distinto, un frío que no nos rebajaba temperatura alguna, sino que congelaba los sentidos y convertía los días en días más hondos, días que eran más días. En aquellas estancias de luz a media fase y tabiques que aullaban con el viento, la vida transcurría sin premura y el tiempo se enroscaba como un animal manso junto a la hornilla. Ignorábamos que nos faltaban cosas; todo nos parecía bastante, porque lo poco, cuando l











