Estoy aquí y percibo
la grandeza del día

VOLUNTAD DE LOS HOMBRES



Voluntad de la luz,

pósate en estos ojos

que me miran

como quien nunca ha visto

la salud tan de cerca.

Ilumina esta boca

acostumbrada

al oscuro alimento de la angustia.

Empapa estas facciones

parecidas

al gesto de la sed sobre la tierra.

Voluntad de los hombres,

erradica, tú puedes,

el aspecto infantil de las viejas

torturas,

la rigidez autóctona de estos semblantes

propios de la muerte,

la carne perfilada con las gamas del odio

y la vergüenza.

Tú que puedes, voluntad

de los hombres.

Son humanos aunque no se asemejen.

Son humanos aunque no lo parezcan.

(C) Aurelio González Ovies


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