Estoy aquí y percibo
la grandeza del día

AQUELLAS NOCHEBUENAS

¡Qué nos faltaba entonces!

Sabíamos esperar. Creíamos en todo con la excusa de nada. Horas largas, silencio en los caminos, las cunetas heladas, ventanas encendidas y motas de algodón sobre aquel pino con pequeñas bombillas que, a veces, nos hacía saltar los plomos. Por una vez cenábamos más tarde y juntos, como aquellas familias de los libros.


Después de tantos años -qué fiel es la memoria...-, parece que te veo posar sobre la mesa un poco de turrón y unos piñones -tú sonreías cómplice- como si fuera nuestro gran tesoro.


Poema de Aurelio González Ovies, 34 poemes (a imaxe del silenciu). Inédito en castellano.


¡Qué nos faltaba entós...!


Sabíamos esperar. Creíamos en too

cola escusa de nada. Hores

llargues, silenciu nos caminos, les cunetes

xelaes, les ventanes enceses

y motes d'algodón sobre aquel pinu

y aquelles bombillines

que, cada pocu tiempu, fundíennos los plomos.

Al menos per un día cenábamos más tarde

y toos xuntos

como aquelles families de los llibros.

Después de tantos años

-mui fiel ye la memoria...-,

paezme que te veo posar sobre la mesa

cachucos de turrón y unos piñones

-tú tabes toa contenta-

como si fora'l nuesu gran tesoro.

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