Estoy aquí y percibo
la grandeza del día

LEER PARA UN AÑO FELIZ

Leer para alcanzar los sueños con las manos y para llegar lejos sin dar ni un solo paso. Escribir y tallar deseos para siempre, y librarlos del tiempo y de sus afluentes. Leer para soñar con los ojos abiertos y para conquistar millones de universos. Escribir para amar lo que se hace imposible a no ser con palabras o verbos indecibles. Leer para habitar otras vidas distintas y para ser a diario unos protagonistas. Escribir para unir el hoy con el ayer, con sintaxis de puente y grafías de fe. Leer para aprender la magia del lenguaje y para edificar un atlas de paisajes.


Escribir para estar más lejos de la muerte, aunque estemos al borde de su garra inminente. Leer para olvidar el dolor y las penas, para inventar sinónimos henchidos de belleza. Escribir para ungir a los antepasados con memoria de aromas y aceite de vocablos. Leer para observar que hay siempre algo mejor, pero que nunca falta quien siempre está peor. Escribir para ser lo que jamás seremos, lo mismo que aceptamos que somos tan pequeños. Leer para crecer un poco cada hora y conocer atajos hasta la fantasía. Escribir la impotencia y la rabia y el miedo, y nunca se repita el mal que está ocurriendo. Leer para cortar los brazos a las guerras y para explosionar con fuerza de poema.


Escribir para ampliar el aire de los pájaros y para atardecer con fulgor de verano. Leer para encender la luz de las metáforas, y hacer 'parejalabras': semáforo y 'semáfora'. Escribir para huir del ruido cotidiano y entrar en la espesura de otros seres humanos. Leer para agrandar la luz de algunas noches y hacer menos oscuros disgustos y derroches. Escribir y menguar la sed y la nostalgia, de lugares de un día y seres que nos faltan. Leer para saber qué lleva dentro el humo y para confesar qué piensa cada uno. Escribir y olvidar la sombra y los fracasos, la vida y sus miserias, sus altos y sus bajos.


Leer para parar las agujas del tiempo y convertir lo breve en instantes inmensos. Escribir y nombrar lo que nunca se nombra por vergüenza o temor, por cariño o despecho. Leer y 'escrivivir', escribir y leer, para que lo improbable pueda llegar a ser. 'Escrivivir', leer en todos los carteles, cerrado porque nieva en nuestro corazón, cerrado por amor un invierno bisiesto.


(La Nueva España, diciembre 2019)

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