Estoy aquí y percibo
la grandeza del día

DECÁLOGO INFANTIL PARA SERES ADULTOS

Es muy importante decir buenos días y que no se pierdan las buenas costumbres, y abrir una puerta y pedir un beso y sonreír temprano, cuando uno despierta, y subirse al tren y ceder un sitio. Es muy necesario abrazarse mucho y coleccionar litros de ternura y llegar a casa y que esté encendida y encontrar calor cuando enfría el frío. Es obligatorio responder con gracias, cuando alguien pregunta: ¿necesitas algo?, cuando alguien nos tapa, nos ofrece pipas, nos abre el paraguas o nos sube a un brinco.


Es imprescindible amar lo que somos y ser lo que hacemos y hacer por ser eso que queremos ser y poner en todo, todo nuestro ímpetu. Es muy esencial creer que podemos y poder querer y saber quererse también a uno mismo. Sin restar amor a quien nos anima, sin quitar afecto a quien nos protege, sin disminuir besos ni cariño. Es muy provechoso cultivar el tiempo y no dejar nunca la ilusión aparte y hacer de un instante espacios inmensos y emplear a diario los cinco sentidos. Cultivar personas también nos ayuda y estrechar sus manos, valorar sus artes y no traicionar la palabra amigo.


Es fundamental soñar a menudo con que nada impide que seamos felices, con que todos somos igual de capaces, con que alcanzaremos lo que perseguimos. Soñar con aquellos que un día estuvieron y nos sustentaron como un alimento y nos inculcaron los niños que fuimos. Es muy agradable no aburrirse en serio y perder de vista lo que no te gusta y no desgastarte en cosas inútiles y vaciar la vida de días vacíos. Es indispensable ir hacia adelante, tener siempre cerca deseos y atajos y no abandonar empeños ni metas, no dejar a medias jamás el camino.


Es muy, muy urgente respetar lo ajeno y estar muy dispuesto a echar una mano y no dar la espalda a quien cae y llora y entender que pronto podría ocurrirnos. Y admirar la inmensa belleza del mundo, apreciar su luz, su magnificencia. Que nos emocione no solo el dolor, no solo la pena ni lo ya perdido. Es muy impagable sentirse valioso, sentirse animado, libre, satisfecho. Es obligatorio sentirse verdad, en todo momento, de noche a mañana, seamos estrellas o algo muy sencillo. Es elemental no decepcionarse, juzgarse sincero y a gusto y conforme en cuerpo y en alma y en ser y en oficio.


(La Nueva España, 29-05-2019)

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