Estoy aquí y percibo
la grandeza del día

Asturias, capital del mundo en poesía

En apoyo a la iniciativa de Graciano García, ese noble proyecto en busca de la belleza y la verdad, esperanzado en que Asturias se convierta en Capital Mundial de la Poesía, porque:

Necesitamos poesía, poesía desprendida, entrañable y bendita como una casa abuela y el temblor de sus manos. Poesía que nos lleve a entendernos por dentro, día a día, a sopesar qué henchidos andamos de excesos, y de hondura, qué escasos.


Necesitamos poesía que no borre jamás el nombre de las cosas humildes de la vida, las que son esenciales para amasar el pan, para apagar la sed, para pedir un beso, para no agarrotar el corazón ni el pulso, para sentir a diario: palabras como padres, respeto, tolerancia, memoria, flor, camino; palabras como cómplice y honestidad y obrero y gracias y perdón y resistencia y pájaro. Palabras como tierra y ahora y sensatez y prontitud y hermano.


Poesía que nos calme la prisa que nos frena y nos enferma tanto y nos pida sentarnos a recibir la luz de cuanto nos alumbra, a respirar el aire de cuanto nos rodea, y desear ser hierba, corriente de un arroyo, firmeza de árbol. Poesía que nos mida la ambición desmedida por acumular nadas y más nadas por encima de todo, y nos conciencie, al fin, de que somos efímeros, frágil carne de un tiempo muy de paso.


Necesitamos poesía, poesía que nos infle los odres de la felicidad, poesía que emocione como un encuentro intenso, que nos respingue el alma como una gran noticia de salud permanente y nos muera los muertos menos años, y ahuyente soledades y miserias y abusos y entregue en cada verso el calor de otro cuerpo, el amor de un abrazo.


Poesía y belleza desde aquí hasta el último poro de la tierra, porque necesitamos mirar lo que no vemos, ver lo que no miramos. Porque debemos acercarnos, de nuevo, al semejante, leernos cara a cara, decirnos a los ojos, y menguar relaciones con tanta frialdad, con tanta cobardía de tantos aparatos. Poesía que nos realce entre los animales y que nos diferencie de la piedra. Poesía que nos haga más sabios, más libres, más sinceros, más dignos, más piadosos y más únicos.


Poesía que nos haga irreparablemente más humanos.


(La Nueva España, 13-08-2019)